Father John Misty @ El Rey Theatre, Chico. CA

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Poster Father John Misty

Poster Father John Misty por Martina Galarza

Silencio.

Un golpe… silencio, otro golpe. La mirada seca de Joshua le pega un cachetazo a los gringos mientras levanta y revienta el pie de micrófono contra el piso de madera del escenario, en un pueblo chico, que se llama Chico, en California. Toda la banda golpea sus guitarras, batería, pianos, mandolina, violín al mismo tiempo dando comienzo a uno de los sermones más intensos que presencié en mi vida. La voz de este hombre atropella con una calidez muy cargada de violencia. La guarda y la descarga invocando poderes mientras baila, vestido como uno se imagina a un santo cansado de que la humanidad lo ignore y viste las ropas de esos que lo ignoraron.

El show es una montaña rusa folkie, donde cada uno de sus temas parece una canción sacada de un grandes éxitos de este pastor flaco, con barba vagabunda, que ahora se hace llamar Father John Misty.

El despliegue de sonidos, guitarras y voces es abrumador con cada golpe en la batería, uno más acertado que otro hacia el mensaje. Cuando uno de los temas alcanza su clímax, el hombre se agacha como un león que espera el momento justo para atacar a su presa y da un salto empujando a la banda entera por el aire hacia el techo del teatro. Lo sabe, y por eso, mira -y este mira a los ojos, mira más allá. Mientras canta, describe cada palabra con un gesto, algo en su cuerpo hace llegar todos los mensajes. El de amor es un fuerte, así como también el de desamor. Está desencantado con un par de cosas, pero su mensaje es de creencia, de ebriedad de placer. Es santo, es inmoral y después de esta noche, es inmortal.

En su demencia, baja del escenario y con una mano sostiene el micrófono, mientras con la otra acaricia la cabeza de sus seguidores impartiendo el sermón. Frena, me mira, y me da un abrazo, un abrazo que necesitaba porque estuve todo el show al borde de las lágrimas. Cómo lo supo? Es que la música es muy poderosa, puede teletransportar gente y sentimientos de un lado a otro de manera más simple que la ciencia ficción.

Me soltó y volvió al escenario. Se fué, pero volvió y nos confió un último mensaje antes de irse: Every Man Needs a Companion.
Un mensaje tan simple como ese, llegó con furia y verdad y nos despertó a todos.